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Cápsulas que enmascaran el mal sabor de los alimentos, mallas destinadas a la regeneración de tejidos humanos, ropa que no se mancha, materiales resistentes al calor…, y así un largo etcétera de aplicaciones que las empresas Yflow y Avanzare trabajan bajo los parámetros de la nanotecnología.
La compañía afincada en el sur de España y con sede en Málaga, Yflow, está desarrollando nuevas membranas hechas de nanofibras así como nanocápsulas y nanoesferas para su aplicación en diferentes sectores. Por ejemplo, en el campo alimenticio, las nanocápsulas que fabrica Yflow se pueden usar para el enmascaramiento del mal sabor que pudieran tener determinados productos con alto poder nutritivo, como por ejemplo el aceite de pescado. “Éste se encapsula en forma de partículas de un tamaño tan pequeño, que la boca no es capaz de destruir, pero sí conservar el poder nutritivo del alimento”, explica David Galán, jefe de ingeniería de producto. En farmacología, el uso de estas nanocápsulas es similar, aunque su vía de administración pueda ser diferente. En el caso de una inyección intravenosa, se pretende que con esta nanocápsula el medicamento vaya a la zona afectada a tratar sin que se reparta por el resto del cuerpo, evitando los efectos secundarios.
Yflow fabrica, además, mallas de nanofibras que pueden ser aplicadas a la regeneración de tejidos humanos (en operaciones de implantes de órganos). “Se colocan de forma que las células de los tejidos del cuerpo que se ubican en ellas crecen mucho más rápido. “Esto es debido a la similitud de estos nano-andamios con ciertos tejidos del cuerpo”, sostiene Galán.
Las nanofibras poseen una enorme superficie, comparada con la de los objetos de la escala macroscópica, lo que hace que mejoren todos los procesos de transferencia; así, por ejemplo, estas nanofibras encuentran su aplicación en procesos de catálisis y en pilas de combustible (de hidrógeno para motores de automóviles, entre otras aplicaciones).
Usos para filtros de coches
Estas mallas de nanofibras tienen un tamaño de poro muy pequeño, por lo que se destinan también a eliminar partículas sólidas. Por esta propiedad, se usan en filtros para el gasóleo del automóvil. “Añadiendo una muy pequeña capa de nanofibras, del orden de cien veces menos espesor que el resto del sustrato filtrante, la cantidad de material filtrado pasa del 94% al 99%, consiguiendo, de este modo, que el combustible que llega al motor posea una mejor calidad”, añade Galán. Además alarga la vida útil del filtro hasta un 30%.
Para entender la actividad de Yflow hay que remontarse a su tecnología de generación de micro y nanopartículas de estructura compleja. Estas se originan a partir de su técnica de generación de chorros coaxiales electrificados de tamaños micro y nanométrico. Este sistema, propiedad en exclusiva de Yflow, consiste en la generación, por medios electro-hidrodinámicos, de chorros compuestos de dos o más líquidos inmiscibles (que no pueden ser mezclados con otros), que fluyen coaxialmente (de modo que uno de ellos englobe o cubra al resto), y cuyos diámetros pueden variar entre unas decenas de micras y unos pocos nanómetros. La rotura de estos chorros da lugar a un spray de gotas estructuradas donde uno de los líquidos contiene al resto. Las gotas resultantes presentan tamaños aproximadamente iguales dentro del rango micro y nanométrico.
“Estas propiedades, unidas al hecho de que este procedimiento permite un control excelente sobre la estructura de la cápsula (espesor de la corteza o diámetro de la misma), hacen a esta tecnología muy competitiva y con amplias aplicaciones, frente a otras formas de encapsulado que no reúnen estas características”, argumenta David Galán.

Capsulas solidas empleadas en microencapsulación. Fuente: Yflow (www.yflow.com)
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