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Hablar de Navantia es tocar la élite en buques militares y submarinos de nueva generación. Se dedica al diseño, construcción e integración de naves destinadas a la defensa de los países. La firma española fue creada en 2005, pero suma 260 años de vida, pues procede de la antigua Empresa Nacional Bazán, focalizada siempre a fabricar buques para el ejército.
El consejero delegado de la compañía, Luis Cacho, dice que “un buque de guerra no es sólo una plataforma, sino que, además, es también un sistema de combate, de mando y de control”. Navantia fabrica todo esto con el objetivo de atender las necesidades de los ejércitos de tierra, del aire pero, sobre todo, del mar.
El principal cliente de Navantia es la Armada Española, para la que ha construido más de una docena de barcos en los últimos años, aunque la firma tiene contratos con marinas de otros países como India, Venezuela y Australia. “El modelo español es el que queremos extrapolar y desarrollar con otras marinas del mundo, basado en la confianza y colaboración con los ejércitos”, comenta Luis Cacho.
La compañía de construcción naval tiene varios productos estrella que han dejado huella en el ámbito militar. Uno de ellos es la Fragata F-100 cuyo diseño es un reto, pues se trata de un buque del estilo de una fragata con el más avanzado sistema de combate del mundo, el Aegis, que sólo estaba en servicio en buques americanos del tamaño de un crucero.
El sistema de combate Aegis permite detectar, fijar y seguir un objetivo, a través del rádar SPY-1D, y ofrece una elevada capacidad de combate, permitiendo integrar armas y sensores. La fragata F-100 ha sido diseñada para operaciones antiaéreas, pero también sirve en acciones antisubmarinas y antisuperficie.
Navantia ha entregado cuatro fragatas F-100 a la Armada Española, se está construyendo la quinta y se espera completar la serie con una sexta, que todavía no está aprobada. La capacidad de estas fragatas la convierte en una valiosa herramienta al servicio de la defensa, tanto en operaciones convencionales, como en misiones de paz, ayuda humanitaria o imposición de resoluciones de la ONU. “Las pruebas a las que estas fragatas se han sometido en territorio norteamericano, han resultado siempre satisfactorias, llegando a convertirse en la fragata más sofisticada del mundo”, afirma Cacho.
Aprovechando la experiencia de la empresa en la construcción de la F-100 para la Armada Española, la Marina de Noruega encargó cinco fragatas F-310, de menor capacidad que las F-100, pero igualmente equipadas con el sistema de combate Aegis, y con una serie de requisitos específicos para poder operar en las gélidas aguas del norte.
Las F-310 están diseñadas básicamente para llevar a cabo misiones de guerra antisubmarina, pero también pueden realizar operaciones antiaéreas y antisuperficie, además de cubrir misiones en tiempo de paz.

Fragata F-100. Foto: Navantia
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