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Enchufados al Sol

Isofotón es conocida en 60 países por convertir la energía del sol en electricidad de forma eficaz y limpia. “Implantamos por primera vez nuestro sistema en España a través de un módulo fotovoltaico construido con células solares a partir de obleas de silicio”, explica Vicente Díaz Luque, director del área de concentración fotovoltaica de Isofotón.


La empresa se crea en 1981 en Málaga como spin-off de un proyecto universitario, tras destacar por su innovadora tecnología solar de concentración fotovoltaica.


Este novedoso sistema para generar energía surgió hace más de 30 años ante la necesidad de las granjas y casas rurales de tener electricidad para acometer sus actividades agrícolas, tales como el bombeo de agua para el regadío. Al estar situadas en lugares aislados donde no llegaba la electricidad en red, requerían de un sistema que les ofreciera luz de manera autónoma. Desde la Universidad Politécnica de Madrid se desarrollaron investigaciones tendentes a crear un módulo fotovoltaico de silicio que permitiera generar energía sin red, a partir del sol. Siendo fieles a esta premisa, los responsables del proyecto trabajaron desde el nacimiento de Isofotón para diseñar paneles solares capaces de ofrecer mayores rendimientos a un coste menor.


Las celdas fotovoltaicas actúan según el conocido efecto fotoeléctrico, emitiendo electrones cuando se hace incidir sobre un material una radiación electromagnética. De aquí el principio de la transformación de la luz en energía eléctrica. Los materiales semiconductores, como el silicio, siguen el modelo de bandas. Cuando una de sus bandas está completamente llena, por la poca distancia que hay de su banda a la de conducción, los electrones pasan de la primera banda a la segunda vacía, permitiendo el movimiento de electrones y generando finalmente la corriente eléctrica.


Hacia el año 1985, Isofotón perfecciona su módulo de concentración de silicio. A partir de él, invierte en tecnología para desarrollar nuevas líneas de negocio, como correctores térmicos o módulos de captación de calor destinados a calentar agua en pabellones y gimnasios. El producto de Isofotón empieza a ser mundialmente conocido y se comercializa en Alemania, Italia, Francia, Grecia, Bélgica e Israel, entre otros países.


El módulo fotovoltaico de Isofotón es más eficiente que los del resto del mercado “porque sus células de concentración de luz llegan a niveles de eficiencia del 40%, mientras que otros módulos competidores alcanzan sólo el 18%”, destaca Díaz Luque. La compañía española espera que en los próximos seis años este índice de eficiencia llegue al 50%, “lo que será un hito en el sector”, añade el director del área de concentración fotovoltaica de la firma.

Celula fotovoltaica ISF 210 de Isofoton. Fuente: www.isofoton.com



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“El módulo fotovoltaico de Isofotón es más eficiente que los del resto del mercado porque sus células de concentración de luz llegan a niveles de eficiencia del 40%, mientras que otros módulos competidores alcanzan sólo el 18%” Recursos

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Enchufados al Sol

Isofotón es conocida en 60 países por convertir la energía del sol en electricidad de forma eficaz y limpia. “Implantamos por primera vez nuestro sistema en España a través de un módulo fotovoltaico construido con células solares a partir de obleas de silicio”, explica Vicente Díaz Luque, director del área de concentración fotovoltaica de Isofotón.


La empresa se crea en 1981 en Málaga como spin-off de un proyecto universitario, tras destacar por su innovadora tecnología solar de concentración fotovoltaica.


Este novedoso sistema para generar energía surgió hace más de 30 años ante la necesidad de las granjas y casas rurales de tener electricidad para acometer sus actividades agrícolas, tales como el bombeo de agua para el regadío. Al estar situadas en lugares aislados donde no llegaba la electricidad en red, requerían de un sistema que les ofreciera luz de manera autónoma. Desde la Universidad Politécnica de Madrid se desarrollaron investigaciones tendentes a crear un módulo fotovoltaico de silicio que permitiera generar energía sin red, a partir del sol. Siendo fieles a esta premisa, los responsables del proyecto trabajaron desde el nacimiento de Isofotón para diseñar paneles solares capaces de ofrecer mayores rendimientos a un coste menor.


Las celdas fotovoltaicas actúan según el conocido efecto fotoeléctrico, emitiendo electrones cuando se hace incidir sobre un material una radiación electromagnética. De aquí el principio de la transformación de la luz en energía eléctrica. Los materiales semiconductores, como el silicio, siguen el modelo de bandas. Cuando una de sus bandas está completamente llena, por la poca distancia que hay de su banda a la de conducción, los electrones pasan de la primera banda a la segunda vacía, permitiendo el movimiento de electrones y generando finalmente la corriente eléctrica.


Hacia el año 1985, Isofotón perfecciona su módulo de concentración de silicio. A partir de él, invierte en tecnología para desarrollar nuevas líneas de negocio, como correctores térmicos o módulos de captación de calor destinados a calentar agua en pabellones y gimnasios. El producto de Isofotón empieza a ser mundialmente conocido y se comercializa en Alemania, Italia, Francia, Grecia, Bélgica e Israel, entre otros países.


El módulo fotovoltaico de Isofotón es más eficiente que los del resto del mercado “porque sus células de concentración de luz llegan a niveles de eficiencia del 40%, mientras que otros módulos competidores alcanzan sólo el 18%”, destaca Díaz Luque. La compañía española espera que en los próximos seis años este índice de eficiencia llegue al 50%, “lo que será un hito en el sector”, añade el director del área de concentración fotovoltaica de la firma.

Celula fotovoltaica ISF 210 de Isofoton. Fuente: www.isofoton.com



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