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España implantó por vez primera su iniciativa de la Historia Clínica Electrónica (ICE) en Andalucía, donde ya es una realidad para 8 millones de personas. Esta estrategia se amplió a otras Comunidades Autónomas, encontrándose, actualmente, las historias clínicas de las diferentes Comunidades integradas a nivel nacional. En 2010, más del 95 por ciento de los médicos de Atención Primaria de toda España recurrieron a la Historia Clínica Electrónica.
En 2005, el gobierno español también comenzó a poner en práctica las Prescripciones Electrónicas y en 2010 se habían enviado electrónicamente a las farmacias más de 250 millones de prescripciones, lo que coloca a España entre los principales países del mundo en utilización de estas tecnologías. En las Comunidades donde se utilizan estas Prescripciones Electrónicas, las visitas a los médicos de Atención Primaria se han visto reducidas en aproximadamente un 15 por ciento. “Hace años, un paciente crónico tenía que ir todas las semanas a la farmacia y tenía que acudir al médico de cabecera exclusivamente para recoger la receta semanal”, afirma Pablo Rivero, Director de desarrollo internacional de e-health de la Asociación Multisectorial de Empresas de la Electrónica, las Tecnologías de la Información y la Comunicación, de las Telecomunicaciones y de los Contenidos Digitales (AMETIC). “Ahora el paciente puede ir directamente a la farmacia”. Este cambio conlleva también un ahorro sustancial de tiempo.
La gestión de los gastos sanitarios es uno de los principales objetivos de la compañía consultora madrileña Everis, una de las dos principales compañías españolas con experiencia en la historia clínica electrónica y en las historias clínicas personales. Sus soluciones se aplican a más de 20 millones de usuarios. Los ingenieros de la compañía trabajan actualmente para mejorar la gestión de enfermedades crónicas. “Los pacientes crónicos consumen aproximadamente el 50 por ciento del presupuesto sanitario global”, señala el Director comercial de Everis, Santiago Martín.
Pero la gestión de enfermedades distintas exige diferentes planes, por lo que Everis ha desarrollado soluciones para diversas tareas. En primer lugar, su software divide a la población en función de los pacientes que padecen cada enfermedad a tratar, como la diabetes, enfermedades cardiovasculares o enfermedades pulmonares. A continuación, para una enfermedad dada, el software clasifica además la población dependiendo del nivel de asistencia requerida, definiendo la asistencia necesaria y las soluciones tecnológicas que pueden ayudar a satisfacer esas necesidades. Por ejemplo, un paciente diabético puede requerir solamente una interfaz que le permita introducir su peso diariamente, lo que se puede integrar en un ordenador portátil o en un teléfono móvil. Un paciente con un grado de enfermedad más avanzado puede requerir aplicaciones más tecnologías, como sensores sofisticados para la evaluación de los resultados médicos. Esta segmentación evita el gasto de instalar automáticamente una amplia gama de tecnologías sanitarias en el domicilio de cada paciente.
Everis implementó en 2011, por primera vez en España, la telemedicina así como las soluciones para el tratamiento de pacientes crónicos y, actualmente, está trabajando con las administraciones sanitarias públicas para determinar el nivel de ahorro de costes obtenido. Martín señala que, hasta la fecha, la magnitud del ahorro para los pacientes crónicos es del 20 al 40 por ciento respecto al tratamiento tradicional.
En el mismo sentido, la empresa Indra, con sede en Madrid, está investigando también la gestión de los pacientes crónicos a largo plazo en un centro sanitario de Toledo, ciudad situada cerca de Madrid. Los ingenieros de la compañía están trabajando con la agencia sanitaria local para definir los recursos y servicios que necesitan sus pacientes, junto con las interfaces más útiles para el paciente y el profesional sanitario. En breve, se pondrá en marcha un proyecto piloto en el que participarán cerca de 80.000 individuos.
En Andalucía, el proyecto está avanzando hacia la siguiente etapa, implementándose el acceso a las Historias Clínicas Electrónicas en dispositivos móviles. Así, por ejemplo, el personal sanitario que viaja en la ambulancia tendrá acceso a las historias clínicas del paciente a través de la tableta o del teléfono móvil, pudiendo incorporar la información sobre los cuidados que se le han administrado al paciente y actualizando esta historia para el hospital.

Según Rivero, la clave del éxito obtenido en España ha sido la integración de los médicos en todos los niveles de planificación: “Lo más importante es involucrar a los profesionales sanitarios desde el principio. No se trata únicamente de un proyecto cien por cien tecnológico, se trata de un cambio en la forma de prestar la asistencia sanitaria”.
Por su parte, la empresa Oesia, con sede en Madrid, tiene desarrollado un software especializado para hospitales y administraciones sanitarias autonómicas y nacionales y está dirigiendo sus pasos hacia el ámbito de la inteligencia artificial con la denominada Guía Clínica Informatizada. Así, por ejemplo, cuando el médico teclea una información sobre un trastorno de un paciente particular, la guía le puede sugerir la inutilidad de realizar una prueba de imagen determinada basándose en la experiencia con otros pacientes. El médico puede aceptar entonces esa recomendación o pasarla por alto y explicar el motivo de su decisión, permitiendo al sistema incorporar este nuevo patrón.
Entre otras funciones, el software es capaz de sintetizar los datos de otras historias clínicas existentes e indicar por qué una medicación en particular puede entrar en conflicto con el resto de las medicaciones que toma el paciente. “El médico sigue teniendo la última palabra”, señala Arnaud Marivain, Director de la unidad de negocio de salud de Oesia. “pero en casos de urgencia, o si alguien está cansado, se puede llegar a cometer errores. Este sistema ayudará a garantizar la seguridad del paciente”.
Este producto ha estado en fase de desarrollo durante el último año y estará listo para finales de 2012.
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