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Repsol es la única empresa en España que fabrica materia prima plástica para el recubrimiento de las placas solares. Este recubrimiento sirve de unión entre los diferentes componentes del panel fotovoltaico, permitiendo extraer la máxima eficiencia energética de la radiación solar gracias a su alta transparencia.
En el campo de las espumas de poliuretano, tanto rígidas como viscoelásticas, Repsol está finalizando un nuevo proceso de fabricación que implica menos consumo energético y de materias primas, con la consiguiente reducción del impacto medioambiental.
Este sistema de producción es más sostenible que el convencional. Y pese a que todavía el producto final hay que desarrollarlo por completo, "es posible que en el futuro encuentre nuevas aplicaciones como consecuencia de la mayor flexibilidad del nuevo proceso de fabricación", adelanta Francisco Domingo Rodríguez, investigador de Repsol.
Las espumas rígidas de poliuretano tienen una gran aceptación como aislantes térmicos en los hogares. Prueba de ello es que una casa de 200 metros cuadrados que utilice este tipo de material en paredes y techos puede reducir no solo las emisiones de CO2, sino también su consumo energético.
Las áreas de investigación de Repsol en las que se aplican técnicas sostenibles no se limitan exclusivamente plásticos y espumas. La multinacional española también desarrolla soluciones eco-eficientes para elaborar lubricantes, combustibles y hasta asfalto.
Con la evolución experimentada en la tecnología de los motores, también ha aumentado la demanda de lubricantes que reduzcan el consumo de combustible, tengan una larga duración y minimicen el impacto medioambiental.
Por este motivo, en el ámbito industrial, uno de los objetivos de Repsol es desarrollar aceites cada vez más biodegradables, de modo que si se derraman no produzcan daños en el entorno.

Los aceites biodegradables son esencialmente demandados en equipos de obras públicas, maquinaria forestal o actuadores hidráulicos en conducciones fluviales. Estos lubricantes se elaboran con materias primas renovables, y según señala desde Repsol el investigador José Carlos Rojo, "están formulados con productos inocuos para el medio ambiente".
Otro frente de batalla que Repsol tiene abierto es el de la mejora de los combustibles. Su perfeccionamiento en calidad y formulación se halla controlado y limitado por las reglamentaciones europeas y las especificaciones nacionales de cada país. Con ello se persigue limitar el contenido máximo de ciertos componentes para contribuir a reducir las emisiones contaminantes y gases de efecto invernadero. Además, la regulación legal ha permitido añadir nuevos componentes que ayuden a limitar la dependencia de los combustibles fósiles, así como asegurar el correcto funcionamiento de los motores y sistemas de post-tratamiento instalados en los vehículos.
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