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Brasil, ‘pieza’ clave de la automoción española

La empresa FPK, sita en Zamudio, ha sido durante 18 años una sociedad conjunta creada entre el grupo Mondragón y el grupo alemán Asís GmbH. En ella, se han fabricado piezas de plástico reforzadas con fibra de vidrio, y utilizadas como piezas estructurales sustitutivas de la chapa.

 

En julio de 2010 se cerraba la operación de compra de una planta con 120 empleados situada en Peine (Alemania), cerca de Hannover, con el fin de dar respuesta desde el propio país a la demanda de productos estructurales en plástico reforzado, así como de productos dedicados al aislamiento y reducción de peso, rozamientos y emisiones de CO2 a la atmósfera.

 

Con la adquisición de la planta en Curitiba (Brasil) se completa su plan de expansión, esta planta se integra hoy en el nuevo negocio creado en el seno de Batz denominado “Batz Lightweight Technologies”.

 

En cuanto a los bienes de equipo, el Grupo Mondragón también cuenta con varios negocios: Fagor Arrasate, Matrici y Batz. “Están exportando prensas y troqueles para estampación y están cerrando alianzas con socios locales para dar servicio a fabricantes directos de equipamientos para vehículos”, añade Goitia.

 

De forma paralela y desde hace más de 15 años, Loramendi y Aurrenak suministran en Brasil equipos y sistemas completos para la fabricación de piezas y componentes de fundición, liderando el sector de bloques y culatas de automoción.

 

En los próximos años, la estrategia del grupo español es crecer en número de plantas y componentes para el sector en Brasil. En 2010, el Grupo cerró el ejercicio con unos beneficios de 178 millones de euros, triplicando los resultados del año anterior.

 

El mercado del recambio

“Cuando un país ya no tiene mucho recorrido, esta situación te lleva a emprender nuevas aventuras en otros destinos que tienen mayores perspectivas de crecimiento”, sostiene Luis Giner, director general de Trimplast. La compañía española, fundada en el año 1989, diseña y produce perfiles técnicos en plástico y caucho por extrusión con múltiples añadidos y materiales. Estos perfiles se destinan a parabrisas, lamelunas, molduras laterales y superiores, perfiles protegecantos y de maletero, perfiles para acristalamientos, juntas de insonorización, aislamientos, guías, etc…


Con esta actividad, la empresa ha conquistado el mercado brasileño y distribuye sus productos a través de empresas locales.


No fabrica allí, aunque tampoco lo descarta. Giner estima que de este mercado incipiente, Trimplast podrá obtener un 4% ó 5% del negocio total a largo plazo. Su joya son los perfiles de precisión y perfiles técnicos de exclusión para vehículos.


Hoy es un referente europeo en perfiles para parabrisas para el automóvil, dirigiéndose éstos principalmente al mercado de reparación de cristales y a distribuidores de recambios para coches.


Giner reconoce la existencia de algunos obstáculos a la hora de entrar en el mercado brasileño: “Aunque hay que estar allí porque ofrece muchas oportunidades, tiene también varios inconvenientes. Los aranceles son altísimos y son muy costosos los fletes”. El responsable de Timplast comenta que para no pagar tantos aranceles conviene que “el producto a exportar sea semifacturado y que su acabado se realice in situ”.


Además, añade, “en Brasil existen muchos competidores de extrusión e inducción de plástico que son más baratos y los clientes suelen decantarse por el precio y no por la calidad”. Giner cree que “al final la calidad ganará sobre resto de las cosas y que merecerá la pena la aventura”.


En los años 90, la empresa vivió una expansión gracias a la ampliación de su actividad exportadora y a la entrada en nuevos mercados. Este impulso se vio consolidado en años posteriores por la integración de la empresa Iplex en el año 2006, lo que dio lugar a una reestructuración y una organización de la compañía, que también está presente en la construcción, la maquinaria, los autocares, la decoración y la electrónica.

 

Sus productos se venden en más de 40 países y cuenta con más de un millar de clientes en los cinco continentes. Hoy, la empresa exporta además de a Brasil, a EEUU, la India, China, México y Sudáfrica.

 

Productos fabricados por Trimplast. Foto: Trimplast



Artículo publicado en noviembre de 2011
Arantxa Noriega

 

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“Las empresas españolas representan el 8% de la industria de distribución de componentes de Brasil y su negocio supera a países como Francia o Japón” Recursos

Asociación Española de Fabricantes de Equipos y Componentes para Automoción (SERNAUTO)
CIE Automotive
Mondragón Automoción
Trimplast
GESTAMP
Grupo Antolin


 


Brasil, ‘pieza’ clave de la automoción española

La empresa FPK, sita en Zamudio, ha sido durante 18 años una sociedad conjunta creada entre el grupo Mondragón y el grupo alemán Asís GmbH. En ella, se han fabricado piezas de plástico reforzadas con fibra de vidrio, y utilizadas como piezas estructurales sustitutivas de la chapa.

 

En julio de 2010 se cerraba la operación de compra de una planta con 120 empleados situada en Peine (Alemania), cerca de Hannover, con el fin de dar respuesta desde el propio país a la demanda de productos estructurales en plástico reforzado, así como de productos dedicados al aislamiento y reducción de peso, rozamientos y emisiones de CO2 a la atmósfera.

 

Con la adquisición de la planta en Curitiba (Brasil) se completa su plan de expansión, esta planta se integra hoy en el nuevo negocio creado en el seno de Batz denominado “Batz Lightweight Technologies”.

 

En cuanto a los bienes de equipo, el Grupo Mondragón también cuenta con varios negocios: Fagor Arrasate, Matrici y Batz. “Están exportando prensas y troqueles para estampación y están cerrando alianzas con socios locales para dar servicio a fabricantes directos de equipamientos para vehículos”, añade Goitia.

 

De forma paralela y desde hace más de 15 años, Loramendi y Aurrenak suministran en Brasil equipos y sistemas completos para la fabricación de piezas y componentes de fundición, liderando el sector de bloques y culatas de automoción.

 

En los próximos años, la estrategia del grupo español es crecer en número de plantas y componentes para el sector en Brasil. En 2010, el Grupo cerró el ejercicio con unos beneficios de 178 millones de euros, triplicando los resultados del año anterior.

 

El mercado del recambio

“Cuando un país ya no tiene mucho recorrido, esta situación te lleva a emprender nuevas aventuras en otros destinos que tienen mayores perspectivas de crecimiento”, sostiene Luis Giner, director general de Trimplast. La compañía española, fundada en el año 1989, diseña y produce perfiles técnicos en plástico y caucho por extrusión con múltiples añadidos y materiales. Estos perfiles se destinan a parabrisas, lamelunas, molduras laterales y superiores, perfiles protegecantos y de maletero, perfiles para acristalamientos, juntas de insonorización, aislamientos, guías, etc…


Con esta actividad, la empresa ha conquistado el mercado brasileño y distribuye sus productos a través de empresas locales.


No fabrica allí, aunque tampoco lo descarta. Giner estima que de este mercado incipiente, Trimplast podrá obtener un 4% ó 5% del negocio total a largo plazo. Su joya son los perfiles de precisión y perfiles técnicos de exclusión para vehículos.


Hoy es un referente europeo en perfiles para parabrisas para el automóvil, dirigiéndose éstos principalmente al mercado de reparación de cristales y a distribuidores de recambios para coches.


Giner reconoce la existencia de algunos obstáculos a la hora de entrar en el mercado brasileño: “Aunque hay que estar allí porque ofrece muchas oportunidades, tiene también varios inconvenientes. Los aranceles son altísimos y son muy costosos los fletes”. El responsable de Timplast comenta que para no pagar tantos aranceles conviene que “el producto a exportar sea semifacturado y que su acabado se realice in situ”.


Además, añade, “en Brasil existen muchos competidores de extrusión e inducción de plástico que son más baratos y los clientes suelen decantarse por el precio y no por la calidad”. Giner cree que “al final la calidad ganará sobre resto de las cosas y que merecerá la pena la aventura”.


En los años 90, la empresa vivió una expansión gracias a la ampliación de su actividad exportadora y a la entrada en nuevos mercados. Este impulso se vio consolidado en años posteriores por la integración de la empresa Iplex en el año 2006, lo que dio lugar a una reestructuración y una organización de la compañía, que también está presente en la construcción, la maquinaria, los autocares, la decoración y la electrónica.

 

Sus productos se venden en más de 40 países y cuenta con más de un millar de clientes en los cinco continentes. Hoy, la empresa exporta además de a Brasil, a EEUU, la India, China, México y Sudáfrica.

 

Productos fabricados por Trimplast. Foto: Trimplast



Artículo publicado en noviembre de 2011
Arantxa Noriega

 

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