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Aunque no existen datos concretos de lo que supone la I+D+i de las empresas del sector, el presidente de la AMT estima que puede rondar entre el 2% y el 5% de la facturación de las compañías. Una partida que resulta de vital importancia si se quiere estar en la vanguardia tecnológica a la hora de competir en los mercados internacionales. “Debemos invertir en soluciones y nuevos desarrollos para seguir siendo punteros. Tenemos que ganar cuota de mercado por nuestra capacidad tecnológica, no por precio. Esa es nuestra baza para que los países emergentes no nos sobrepasen”, reconoce Fernández i Grau.
De esta realidad son concientes todas las empresas del sector, que conocen lo difícil que es batirse el cobre cuando se sale al exterior a comercializar productos. Por eso, como subraya el director comercial de Goizper, “la I+D+i permite la diferenciación a la hora de competir”.
A juicio de los responsables de Neco, la I+D+i adquiere un papel determinante y crucial cuando se trata de vigilar la evolución tecnológica de la industria, “ya que permite orientar los esfuerzos de desarrollo de nuevos productos a las prestaciones de las herramientas”.
También en Korta, empresa fabricante de husillos a bolas de precisión, instaladas fundamentalmente en máquinas de arranque de viruta, la apuesta por la I+D+i ha pasado a tener un carácter estratégico. Y prueba de su importancia es la creación de un grupo de innovación dedicado a la investigación y el desarrollo ex profeso.
Asimismo, fruto de la investigación y de la apuesta por la innovación, Fresmak ha sacado al mercado ocho modelos de productos nuevos, de los cuales tiene pendiente de aprobación “una media de una patente europea cada tres años”, confirma Cenarruzabeitia.

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